Por décadas, nuestros veteranos y militares han sido objeto de estereotipos negativos, siendo discriminados, caricaturizados, humillados y ridiculizados, por miembros de sectores ideológicos cuyo interés siempre fue invisibilizar su importancia e impacto positivo en el desarrollo económico y social de nuestra sociedad moderna y continuar alejándonos de nuestra nación. Estos sectores atentan contra los derechos civiles de estos valerosos puertorriqueños y entorpecen su óptimo desenvolvimiento en nuestra sociedad simplemente por el hecho de haber vestido el uniforme de alguno de los componentes de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Pese a que, a partir de la Segunda Guerra Mundial, hemos aprobado legislación y creado organismos gubernamentales dirigidos a facilitar que nuestros veteranos y sus familiares puedan disfrutar plenamente de los derechos y beneficios reconocidos a estos por las leyes federales y estatales, lo cierto es que su efectividad siempre se ha visto adversamente afectada por la proyección distorsionada de nuestros veteranos y militares por parte de estos sectores malintencionados.
Afortunadamente, durante las pasadas 3 administraciones progresistas, hemos tomado medidas concretas que han permitido ir derrotando estos estereotipos negativos. En su consecuencia, actualmente, nuestra sociedad se encuentra mejor educada que en el pasado sobre el importantísimo rol positivo de nuestros veteranos y militares en nuestro desarrollo económico y social, así como el potencial que tienen para seguir aportando al progreso de nuestra isla. Sin embargo, reconocemos que todavía nos falta camino por recorrer. Sepan que nuestro compromiso como Partido hacia todos los veteranos y militares es que, en Puerto Rico, ¡HONRAMOS TU VALOR Y SACRIFICIO!
Los pasados 23 años representan el periodo más largo consecutivo en la historia en la cual nuestra nación ha participado en distintos conflictos y acciones militares alrededor del mundo. Durante todo ese tiempo, la participación de militares puertorriqueños, miembros de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, de la Guardia Nacional de Puerto Rico, Reservistas y otro personal en el servicio activo, continúa siendo significativa a pesar de que a los puertorriqueños residentes en la Isla se nos niega la plena representación en los procesos políticos decisionales de nuestra nación. Históricamente, los puertorriqueños hemos demostrado a nuestros conciudadanos americanos, nuestro compromiso absoluto con la defensa de la nación. Hoy, siguiendo el ejemplo de sus predecesores, miles de militares puertorriqueños continúan sirviendo en los distintos componentes de los Cuerpos Uniformados de los Estados Unidos, dispuestos a entrar en acción cuando sea necesario para defender la libertad de todos los ciudadanos americanos, sin importar en qué lugar del mundo se encuentren los enemigos de nuestra nación. Así pues, los militares residentes en Puerto Rico, quienes en su mayoría adquieren el estatus de veterano luego de concluir su servicio militar activo, son una parte importante y fundamental de nuestra sociedad.
Tristemente, nuestros veteranos y exmilitares jubilados consideran que Puerto Rico es una jurisdicción poco amigable para ellos. Esto tiene un impacto económico y demográfico negativo para nuestra isla, ya que deciden no regresar al culminar su servicio activo militar. Entre las razones principales para esta decisión se encuentran que: en nuestra isla no existe una cultura social profunda de valorar al veterano y al exmilitar; a los veteranos y exmilitares se les ha tradicionalmente impuesto la obligación de pagar contribución sobre ingresos sobre las pensiones militares a nivel estatal; tienen que pagar impuestos y arbitrios sobre sus bienes personales introducidos a Puerto Rico al mudarse para establecer su residencia en la isla; no hay suficientes oportunidades de empleo y desarrollo empresarial; que escasean suficientes especialistas de la salud; no pueden maximizar el uso de sus beneficios de seguro de salud, como es el caso del TRICARE; hay pocas facilidades de cuidado de veteranos envejecientes; no existen facilidades de vivienda orientadas a veteranos y/o exmilitares retirados que cuenten con amenidades para recreación y entretenimiento, y; que los costos de registro e inscripción de propiedades inmuebles que adquieran en Puerto Rico al mudarse son mucho más altos que en otras jurisdicciones.
Este clima local provoca que 7 de cada 10 veteranos puertorriqueños y sus familias, cuando se retiran de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, opten por no regresar a Puerto Rico a establecer su domicilio. Con esta decisión, Puerto Rico deja de beneficiarse del impacto económico positivo multimillonario que representa que veteranos y exmilitares jubilados con sus familias no elijan a Puerto Rico como su lugar de residencia, con la consabida pérdida de ingresos por concepto de beneficios federales como veteranos, por concepto del pago de sus pensiones de jubilación militar y beneficios de seguro social, entre otros. En los últimos años y sumado a los fallecimientos de veteranos de la tercera edad que sí residen en la isla, esto ha resultado en una merma significativa en la población de veteranos, militares y exmilitares pensionados que residen en Puerto Rico. Se proyecta que esta reducción seguirá en aumento durante la próxima década a menos que tomemos medidas concretas a corto plazo dirigidas a revertirla.
Actualmente, los fondos que ingresan a nuestra economía que provienen del Departamento de Asuntos de Veteranos y del Departamento de la Defensa de los Estados Unidos relacionados a los servicios provistos a los veteranos, militares, exmilitares y sus familias sobrepasan los $2 billones de dólares anuales. Estos son fondos recurrentes que tienen un efecto multiplicador directo y beneficioso en nuestra economía local.
La sangre, el sudor y las lágrimas derramadas por nuestros veteranos, exmilitares y sus familias fortalecen nuestros derechos y preserva nuestras libertades. La sociedad puertorriqueña tiene una deuda de gratitud hacia todos ellos que tenemos que reconocer a través del establecimiento de una fuerte política pública y con la aprobación de legislación que haga de Puerto Rico una de las jurisdicciones más atractivas en toda la nación para que veteranos y exmilitares establezcan su domicilio, ampliando y extendiéndoles nuevos derechos, suplementando lagunas en la aplicación de determinadas leyes estatales y federales, facilitándoles su proceso de reintegración a la vida civil una vez concluido su servicio militar y habilitándoles para continuar desarrollándose con plenitud como parte de la sociedad que ellos protegen.
Nuestro mensaje a los veteranos y militares tiene que ser, con palabras y con acciones: ¡HONRAMOS TU VALOR! ¡Te queremos entre nosotros!
Será una prioridad hacer de Puerto Rico uno de los lugares más amigables y atractivos para que los veteranos, así como los militares en el servicio activo de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, miembros de la Guardia Nacional y Reservistas, exmilitares retirados y a sus familiares, prefieran establecer su hogar permanente en Puerto Rico. Estableceremos como política pública del Gobierno de Puerto Rico y como un mandato legal de todos los organismos gubernamentales, crear las condiciones y mecanismos necesarios para fomentar la permanencia y/o estimular que veteranos, militares en el servicio activo de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, miembros de la Guardia Nacional y Reservistas, exmilitares retirados y sus familiares se muden a Puerto Rico.
Mediante esta política buscamos establecer una cultura gubernamental que demuestre nuestro aprecio colectivo y que apoye plenamente a nuestros veteranos, militares y los exmilitares retirados, que funcione partiendo de la plena conciencia del importantísimo valor e impacto que tienen en nuestra sociedad, reconozca su gran potencial laboral, empresarial y humano y les invite a participar, activa y plenamente, en todas las facetas de la vida de nuestro Puerto Rico. Nuestro objetivo es hacer de Puerto Rico una de las jurisdicciones con los mejores beneficios e incentivos para los veteranos y exmilitares jubilados en toda la nación.